Ver a mis colegas, médicos millennials de Emergencia y de UCI, en la primera línea de batalla contra la pandemia me hace ver el esfuerzo heroico y el noble corazón que aún mantiene el personal sanitario habiendo recibido agresiones físicas, insultos como “por mí tragas”, malos tratos de abogados financiando las demandas judiciales en búsqueda de indemnizaciones, reclamos de la sociedad a quien defienden ahora.

Verlos con temor en sus ojos al ir al ambiente hospitalario, algunos han optado por auto aislarse, alquilando departamentos para vivir solos por temor a dañar a sus seres queridos o será porque sus familiares los comienzan a ver como potenciales fuentes de contagio y en lenguaje no verbal lo expresan.

Qué hacemos como sociedad…

Como sociedad, nunca valoramos la riqueza primaria (los alimentos, EL TIEMPO, EL CONOCIMIENTO, la energía, la tierra, LA SALUD), lo dábamos por hecho. Como sociedad, durante décadas comenzamos a valorar más la riqueza terciaria (la moneda fiat, los ahorros, los fondos de jubilación, el mercado financiero en su conjunto). Obligando al sanitario a intercambiar su riqueza primaria (Tiempo, conocimiento y a veces su Salud) por un poco de riqueza terciaria, unos billetes hechos de algodón o unos dígitos registrados en un ordenador de un banco.

Esta es la peor ESTAFA al cual el personal sanitario estuvo expuesto y fue diseñado por esta misma sociedad.

Así mismo, me cuestiono del porque involucrarse en una guerra cuyo origen se creó por la debilidad del sistema económico-social sobre el capitalismo y el consumo del planeta. Una sociedad que le dio más valor al turismo, al ocio y al entretenimiento que al sector salud, quedando al descubierto en esta pandemia e intentarán echarle la culpa al coronavirus para tapar la debilidad del sistema cuando colapse, sólo recuerda que la cadena se rompe por el eslabón más débil.

Como sociedad, nunca valoramos la riqueza primaria porque lo dábamos por hecho.

Harold Bravo

 

Lo que se nos viene

Estamos prontos a entrar a la Nueva Gran Depresión o a la Gran Depresión 2.0 como yo le llamo, que durará mínimo 5 años y se podrá extender fácilmente hasta 10 años. A ver si así esta sociedad aprende a darle el verdadero valor a lo que se merece en la vida el ser humano.

Una preocupación inmensa con un sin sabor en mis pensamientos recorre todos los días en mí, ¿Cómo se sentirán los sanitarios cuando se destruya la riqueza terciaria una vez se haya superado la pandemia? Así es, después de que los sanitarios lo hayan dado todo en el frente de batalla e incluso algunos hayan dado su vida en la lucha contra la pandemia, serán despojados de su riqueza terciaria por la sociedad que defendieron mediante un efecto económico denominado EFECTO CANTILLÓN.

Como sanitario y médico millennial comprendo que no me toca juzgar las decisiones de esta sociedad; así mismo respeto cualquier decisión que tomen los sanitarios en su interior sobre su accionar de esta pandemia ya que tienen todo el derecho después de lo que hemos hecho como sociedad. A veces pienso que es un justo REEQUILIBRIO que el planeta y el cosmos reclaman ante tanta manipulación de nuestra sociedad.

Si eres un personal sanitario permíteme darte una mano con este mensaje: DEBES INTERCAMBIAR TU RIQUEZA TERCIARIA POR RIQUEZA PRIMARIA LO ANTES POSIBLE, ANTES QUE EL EFECTO CANTILLÓN COMIENCE.

Y recuerda esta frase: “UNA VIDA BIEN VIVIDA, ES UNA VIDA QUE APORTA A LA VIDA DE LOS DEMÁS”.

¿A cuántas vidas has aportado a lo largo de tu existencia? ¿Cuánto de valor has producido para el ser humano? ¿O sólo has sido codicioso, has consumido o has sustraído tiempo de vida de otros?

Toda guerra se libra primero en el interior de uno mismo. Esta es la guerra de un sanitario.